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Cómo proteger la madera de los parásitos sin tratamientos


Protege la madera contra los parásitos significa sobre todo protegerlo de la humedad. La madera bien curada utilizada y almacenada en ambientes secos casi nunca es atacada por insectos, hongos o incluso parásitos, excepto en casos de infestación realmente grave. Si la humedad está controlada, la madera no requiere tratamientos protectores especiales. Pero, ¿cuál es el umbral de atención?

Empecemos diciendo eso por proteger la madera primero necesita saber de qué madera está hablando. Los insectos prefieren las maderas que tienen una humedad interna superior al 10%, mientras que los hongos necesitan una humedad superior, superior al 20 por ciento. Ahora bien: dado que la humedad de la madera depende de la humedad relativa del aire y que en ambientes de vida (saludables) esta última es generalmente bastante baja, el riesgo de infestación es limitado.

Lo anterior significa que en un entorno de vida donde existe un correcto equilibrio termohigrométrico no es necesario proteger la madera de los parásitos. Seguramente no hay necesidad de tratamientos agresivos con productos químicos que tendrían el único resultado de contaminar el aire de la casa en detrimento de la salud de los ocupantes.

Un conjunto de reglas para proteger la madera de parásitos sin tratamientos podrían ser los siguientes: utilizar sólo maderas secadas y cepilladas; asegúrese de que la humedad de la madera corresponda a la de las habitaciones; proteger la madera de la lluvia, la condensación, la humedad capilar, la infiltración del techo asegurar suficiente ventilación; use redes anti-intrusión para evitar que los insectos entren por los aleros o cumbreras del techo; Monte mosquiteras en las ventanas.

Puedes evitar tener que proteger la madera de los parásitos también aprendiendo sobre la madera. Las infestaciones son más frecuentes en la albura y mucho menos en el duramen, por lo que es recomendable utilizar solo duramen para todos los elementos de mayor riesgo, como las vigas del techo y las ventanas. Evidentemente también la resistencia del duramen varía según las esencias.

En el caso de las plagas de hongos, las maderas que la norma DIN 68364 considera muy resistentes (clase 1) son: teca, robinia, doussiè. Resistente (clase 2): caoba, roble, cedro rojo. Mediocre (clase 3): douglas, alerce, meranti. Poco resistentes (clase 4): abeto, abeto plateado, pino. No resistente (clase 5): arce, abedul, haya, fresno.



Vídeo: LA CARCOMA (Septiembre 2021).