El ahorro de energía

Hormigón reforzado con fibra de basalto: ahorra energía


Sabemos que generalmente en el concreto reforzado hay acero, es decir, se insertan barras de acero en la pasta de cemento. Poco conocido es el hecho de que hormigón de vigas y pilares también se puede reforzar con fibra de basalto. Ahorro de energía y con beneficios para el medio ambiente.

En 2010, ENEA comenzó a estudiar el potencial de la fibra de basalto en concreto reforzado y en otras aplicaciones de construcción. La experimentación también tuvo lugar gracias a la colaboración con HG GBF, un actor mundial en la producción de fibra de basalto. Los resultados de lo que se ha denominado 'Proyecto Basalt' son alentadores.

Primera pregunta: ¿cuál es el basalto? Estamos hablando de una roca volcánica oscura o negra con dos características principales: ser impermeable y tener un bajo contenido de sílice (SiO2).

Básicamente el basalto es magma volcánico que solidifica rápidamente en contacto con el aire o el agua. La tercera característica que la hace interesante es que es la roca más presente en la parte superior de la corteza oceánica. En resumen, hay mucho basalto.

Segunda pregunta: ¿por qué basalto puede contribuir a el ahorro de energía? Hablando de la aplicación en el concreto reforzado en sustitución del acero, la cantidad de energía necesaria para la transformación del basalto en elementos aptos para uso productivo es menor que la del metal.

Basalto y el acero tienen una densidad diferente y tal que a 1 kg de basalto corresponden 2,91 kg de acero. Habiendo hecho dos cálculos, por cada kg de fibra de basalto utilizado para reemplazar el acero concreto reforzado Se puede conseguir un ahorro energético de más de 9 kWh.

Menores son también los Emisiones de CO₂ de los procesos de producción y procesamiento de fibra de basalto comparado con el del acero. Además el basalto tiene la ventaja de ser un material inerte ecocompatible y al momento de su disposición, las construcciones de hormigón-basalto no requieren un proceso de separación preliminar como ocurre con el hormigón-acero.

ENEA planteó la hipótesis de que al reemplazar incluso solo el 5% del acero utilizado en la construcción con basalto concreto reforzado, el ahorro energético anual superaría los 3,9 millones de MWh. Con menores emisiones de dióxido de carbono equivalentes a unas 700 mil toneladas cada año.

Para aplicaciones en el concreto reforzado, el basalto se puede utilizar de dos formas: añadiendo el fibra de basalto para cementar pasta, o utilizando redes y barras de basalto para reemplazar los de acero.

Última consideración: hace tiempo que se ha establecido que el desempeño del fibra de basalto en concreto reforzado son iguales o mejores que el acero (pero depende de la tecnología de uso) en cuanto a "refuerzo" y resistencia a la corrosión. los basalto sin embargo, es menos pesado que el acero y toda la estructura será más ligera. Esto en la construcción puede ser una ventaja, siempre que se ajusten todos los cálculos estructurales.



Vídeo: MOOC HORMIGONES. Hormigón con fibras estructurales (Septiembre 2021).